22 de abril de 2004

No todo el mundo sabe cómo se hace el coñac

Para conseguirlo, hacen falta cuatro cosas:
- vino
- sol
- madera de roble
- tiempo

Además, como en todo arte, hace falta gusto. El resto se presenta de la manera siguiente:

En otoño, después de la vendimia, se fermenta la uva. El alcohol obtenido se vierte en barriles. Los barriles tienen que ser de roble. El secreto del coñac se esconde en los nudos de la madera. Mientras crece, el roble acumula sol. El sol penetra y se posa en los nudos, como el ámbar se posa en el fondo del mar. Es un proceso que dura decenas de años. Un árbol joven no daría buen coñac. El roble crece; su tronco empieza a platear. El roble se robustece; su madera cobra fuerza, color y olor. No todo roble dará buen coñac. El mejor lo dan los árboles solitarios que crecen en lugares apartados y en suelo seco. Son los que han acumulado mucho sol. En un roble de estas características hay tanto sol cuanta miel hay en un panal. Los suelos húmedos son ácidos, por lo que el roble contiene demasiado amargor. Lo detectaremos al tomar el primer trago de coñac. El roble que en su juventud haya sido herido por la metralla tampoco dará buen coñac. En el tronco herido los jugos circulan con dificultad, y la madera ya no tiene el mismo sabor.

Después los cuberos hacen los barriles. El cubero tiene que saber su oficio. Si falla el corte, la madera no dará el aroma deseado. Si dará color, pero no soltará ni pizca de aroma. El roble es un árbol perezoso,y, sin embargo, haciendo coñac, tiene que trabajar. El cubero debe tener el pulso de un constructor de instrumentos de cuerda. Un buen barril puede durar cien años. Incluso hay que tienen doscientos y más. No todos saldrán bien. Hay barriles sin sabor, y otros que dan un coñac que es oro puro. Sólo pasados unos cuantos años se sabe cómo ha salido el barril.

En estos barriles se vierte el alcohol obtenido de la uva. quinientos, mil litros, depende. Se colocan sobre los soportes y allí se dejan. No hay que hacer nada más;sólo esperar. A todo le llegará su tiempo. el alcohol penetra en la madera, y entonces el roble devuelve todo lo que ha acumulado: el sol, el olor y el calor. El árbol exprime sus jugos: trabaja.
Por eso tiene que tener paz.

Como respira, necesita de suaves corrientes de aire. Le gusta el ambiente seco. La humedad estropearía el color; daría un color pesado, sin luz. El vino gusta de la humedad; el coña no la soporta. Es mucho más caprichoso. El primer coñac se obtiene al cabo de tres años. Tres años, tres estrellas. Los coñacs con estrellas son los más jóvenes, de baja calidad. Los mejores son los de marca, sin estrellas. Estos han madurado durante diez, veinte, hasta cien años. Aunque, a decir verdad, la edad del coñac es aún mayor. Hay que añadirle la del roble del barril. En la actualidad se trabaja con robles que despuntaron en los tiempos de la Revolución Francesa.

La edad del coñac se reconoce por el sabor. El joven es duro, rápido, como impulsivo. Tiene un sabor áspero, rasposo. En cambio, el viejo entra terso, suave. Sólo más tarde empieza a irradiar. El coñac viejo alberga mucho calor, mucho sol. Sube a la cabeza con lisura, suavemente, sin prisas.
De todos modos hará su trabajo.

El Imperio
-------------------- Ryszard Kapuscinski.
Anagrama, Barcelona. 1994

24 de marzo de 2004

11-M

La serenidad de ánimo, la responsabilidad informativa y la claridad analítica son armas esenciales en esa lucha contra el terror global

Manuel Castells - 13/03/2004

Cuando el horror golpea a nuestra gente y a nuestras vidas, aquí y ahora, el lejano fantasma del terror que puebla los titulares cotidianos toma rostro. El de un niño sin rostro, con la mochila aún colgada para ir a esa escuela a la que nunca llegó. Y en esos momentos, cuando la rabia y el dolor laten con fuerza en nuestras sienes, la serenidad y el análisis son más necesarios que nunca. No para olvidar, sino para atacar en su raíz el mal que nos invade y superar sus consecuencias más perniciosas. Porque si la experiencia del 11 de septiembre en Estados Unidos algo nos enseña es que, por destructivo que sea el terrorismo, aún puede serlo más una reacción de la sociedad y de sus instituciones que socave los valores de libertad, de tolerancia y de inteligencia sobre los que se basa nuestra vida en democracia. No se combate a los terroristas entrando en su juego, porque es así como ellos ganan: convirtiéndonos a su violencia. Ese ha sido el debate en Estados Unidos desde el 11 de septiembre del 2001. Y es sobre el miedo de la sociedad que se ha ido asentando la política del miedo que ha conducido al mundo a simas más profundas de autodestrucción. Es esencial confrontar las causas del terrorismo islámico que se cierne como una amenaza para todos, empezando por los propios países musulmanes. Y también es necesario destruir las redes terroristas, mediante la acción policial y de los servicios de inteligencia. Pero la forma en que lo hagamos es tan importante como los resultados que obtengamos. La relativamente tranquila y próspera sociedad en la que vivimos puede entrar en una espiral de amenaza violenta y obsesión de seguridad que emponzoñen nuestra vida cotidiana. Por ello, lo primero es identificar el enemigo.

Todo apunta al hecho de que hemos sido el objetivo del primer gran atentado de las redes terroristas islámicas en Europa occidental. Si esto es así, parece claro que nuestra participación en la guerra de Iraq ha deteriorado nuestra seguridad, en lugar de mejorarla. Pero, por otro lado, también ha hecho evidente que éste no es un problema de Estados Unidos sino una amenaza común para todos. La gran trampa tendida por Bush y sus aliados fue la asimilación de Saddam y Al Qaeda, una de las muchas mentiras con que llevaron a sus países a la guerra. Pero ello no disminuye la importancia de la batalla compartida con el terrorismo islámico. España fue una de las bases de preparación de la masacre de Nueva York, junto con Alemania y otras áreas de Europa. La invasión de Afganistán, por mal que se hiciera, fue un acto de defensa propia de Estados Unidos, a diferencia de la guerra de Iraq, motivada por intereses económicos y geopolíticos, justificada con mentiras y manipulación y realizada al margen de la legalidad internacional. Hay intereses de uno y otro lado que intentan mezclarlo todo: Iraq, Afganistán, Al Qaeda, el islamismo radical y, de paso, el terrorismo de ETA y, si se puede, el nacionalismo. De ese juego de burdas asimilaciones salen tanto la protesta demagógica como la posibilidad de un estado de excepción local y global.

Por eso es particularmente grave la manipulación informativa de la opinión en temas de vida o muerte. No se puede afirmar tajantemente, desde las instituciones, la autoría de ETA, tratando de miserables a quienes lo ponían en duda, para luego reconocer a medias y provisionalmente lo que ya sabían los servicios de inteligencia y la policía. Y, según algunas interpretaciones serias pero no confirmadas, sólo tras las presiones recibidas desde las más altas esferas.

Es sumamente pernicioso el que no se informara de lo que fuentes fidedignas, pero no confirmadas oficialmente, aseveraban desde la noche del 11 al 12 de marzo: la identificación de primero uno y luego dos cadáveres de suicidas en el tren de la muerte, todavía atados a sus mochilas de explosivos. Y no es profesionalmente tolerable que periodistas de distintas tendencias aseguraran, sin evidencia, la autoría de ETA o que, ya durante el día 12, algunos hablaran del “terrorismo de ETA y sus complices”, en una nueva asimilación tan peligrosa como infundada. Y no porque el terrorismo de ETA sea menor: todo terrorismo es abyecto (pero todo, sin excepciones) y no hay diferencia esencial entre una muerte y doscientas muertes, excepto para doscientas familias. Sino, simplemente, porque la ceremonia de la confusión nos impide defendernos adecuadamente contra las diversas fuentes de amenazas que se ciernen sobre nuestra, hasta ahora, relativamente tranquila sociedad. Hacer política con estas cuestiones, como se ha hecho en Estados Unidos y en otros países, es corroer la coexistencia social y deslegitimar la democracia.

La responsabilidad informativa, la claridad analítica, la serenidad de ánimo y la determinación en la defensa de nuestras vidas y nuestra forma de vida son armas esenciales en esa lucha contra el terror global en la que, sin quererlo y sin debatirlo, nos encontramos ahora.

Tomado del periódico EL PAIS - 13 marzo 2004
Carta desde "aquí" (o lo que sea)

de José Andrés Peig

Querido y viejo amigo que estás siempre en mis sueños:

Te escribo al fin desde el otro lado del umbral que separa el mundo de los sueños del de la vigilia cotidiana. Tanto tiempo sin saber de mi imagino te habrá hecho creer que en mi mundo no hay lugar para el recuerdo. Pero he de aclararte que desde dónde ahora me encuentro no solo te veo y te siento con mayor fuerza sino que he descubierto que los recuerdos están hechos de una sustancia hermana de la que ampara y da forma a los más dulces sueños de la vida. Y por eso ahora el tiempo que llevo flotando en este mundo onírico sé que como amigo y como persona eres mucho más real y mucho más imaginario al mismo tiempo. La verdad es que no debería hablar del tiempo tal y como lo percibes en tu mundo real (que no es el mío).

Sobre todo me gustaría encontrar las palabras para poder describirte lo que soy y estoy viviendo en este aquí (en realidad si digo aquí tampoco tiene mucho sentido) y en esta forma de respirar que ahora disfruto. Has de saber que el lenguaje humano no es muy útil para definir el mundo del sueño y todo lo que pueda transmitirte será sólo una débil sombra de mi “aquí” y “ahora”. Me conoces desde muy joven. Sabes de mi actitud en el colegio, en la calle o en el Instituto. Siempre fui tu amigo introvertido y rebelde que, aunque respetando los derechos de los demás, era poco aficionado a cumplir normas o a jugar al juego de seguir la corriente. Ello hacía de mi un niño poco corriente (valga la redundancia) y como consecuencia tuve que quedarme castigado sólo en el aula mientras el resto de niños jugaban en el patio o encerrado en mi habitación viendo caer gotas de alegría que salían de mi imaginación. Mi pobre padre siempre me decía que tuviera los pies en el suelo y, como hijo poco obediente que he sido jamás le hice ningún caso. Tú lo sabes bien. Debido a esto mucha gente me ha reprochado mi vagancia y mi supuesta irresponsabilidad. Lo cierto es que nunca han entendido nada a cerca de mí y me ha tocado sufrir lo mío. NO saben que mi mente, de un modo u otro, no siempre ha estado conectada a la realidad; a esa realidad en la que estás tu ahora. Y me hablaban de exámenes, normas, banalidades y otras tonterías de esas que dice la gente y se queda tan ancha. Mientras, yo empezaba a volar y desde las alturas de mi pensamiento parecían ridículas hormiguitas estúpidas e insignificantes. Ya en aquella época de mi vida tenía fe en mi mundo interior y en sus posibilidades. Percibía que, de algún modo, el mundo interior de los sueños es más auténtico que las cosas que se ven a simple vista. Tras muchos años de duras pruebas y esfuerzos me encuentro en donde siempre he querido vivir. Y ¿cómo lo he conseguido? Pues soñando. Y soñar es mucho más que cerrar los ojos y adormecer la mente. Es algo extraño pero vale la pena. Pero explicarte esto no es el objetivo de mi carta. Solo te diré que para llegar hasta aquí (repito que esto que digo no tiene sentido) he ido volando a través de un y mil universos cada cual más distinto e increíble. Vi luces, sombras, colores y sonidos esparcidos en todas direcciones y en ninguna amarrándose a una especie de melodía sin fin que acariciaba mi alma y me ayudaba a avanzar en semejante odisea. ¿En qué manera sucede esto? Te estarás preguntando. Es alucinante, sí, pero te aseguro que lo he vivido y que las palabras limitan mucho. En realidad fue algo parecido a un viaje al país de Nunca Jamás o al mundo de Oz. Y ¿sabes una cosa?. Estos lugares de fantasía no fueron únicamente el fruto de la imaginación de los autores de estas dos obras literarias. Ellos (aunque no conste en sus biografías, cosa lógica) viajaron igual que yo. Luego escribieron inspirándose en lo que vieron y sintieron en ese mundo de mundos. Sólo que lo adaptaron al mundo real puesto que no podía ser de otra manera. Si algún día logras llegar hasta mi mundo entenderás lo que quiero decir. Como también entenderás que muchas de las más fantásticas y conocidas historias que nos ha ofrecido la literatura o el cine son pequeños fragmentos desgajados de este mundo del sueño, que es el que nos espera tras la muerte.
Una vez más me he desviado de mis intenciones y motivaciones de esta carta porque quiero hablarte de todo lo que he conocido y aprendido.

Para empezar debes ponerte en situación y abrir los canales de tu mente imaginativa. Si quieres llegar a captar siquiera una mínima parte de lo que voy a comunicarte debes revisar tus rígidos esquemas mentales y ponerlos boca bajo. Tómate toda la historia de la humanidad como un encadenamiento sin final de estrepitosos errores acompañados de ridículos intentos por alcanzar el placer o el dominio sobre los demás. Imagina que estás en una terraza de un octavo piso de la quinta avenida de Nueva York y ves pasar a toda la muchedumbre con esa actitud estrafalaria y sonámbula que les caracteriza. Puedes comprobar que, según se les mire son grandes triunfadores del mundo moderno o bien unos miserables, unos auténticos pobres diablos estafados por el mundo y por si mismos. Las normas, los dogmas (ya sean de fe o de tipo social), su supuesta felicidad y posición social son una tomadura de pelo. Ahora aplica esto al conjunto de la humanidad (desde las tribus amazónicas hasta las sociedades más tecnificadas) cógela en tus brazos y ponla del revés, remuévela y verás como desaparece pasando a tomar la forma y el color de una mezcla de imágenes , ideas y sonidos muy difusos. Todo, en el mundo donde estás, es pura confusión. Todo es pura norma y rigidez. Consecuencias: los sentimientos, los ideales, la imaginación... no pueden fluir con el ritmo y la energía que requieren. Porqué sentimientos, ideales e imaginación son puro ritmo y euforia en libertad, son ardientes olas de fuego que transportan más allá de si mismos a todos aquellos que montan en sus crestas. Entonces el mundo (tu mundo real) se rompe y ... aparecen puertas. ¿A que te parece todo muy delirante?. Aquí empieza el juego. Coge el cielo azul, póntelo a la espalda (será tu mochila de excursión) y flota conmigo.

Estamos en el centro menor de un gran universo. Tiene forma de clavel y voz de sirena. Quizá puedes oír como canta. Solo que la voz no va de dentro a fuera sino, en un baile recorriendo una espiral, de fuera hacia dentro. Pero este clavel tiene dueño. Mejor dicho, dueña. Está hundido en los cabellos de la diosa de ojos dorados y patas de nubes. Ella es la que sustenta al mundo de los eternos viajeros del crepúsculo. Es un mundo sembrado de caracoles con olor a verano y luz verderosa. Caminan siempre mirando un cielo rojizo con forma de plátano. El caso es que estas criaturas, que sólo disponen de rostro, ríen y lloran al mismo tiempo. Podríamos seguir viajando por los mundos del sueño y conocer a buenos amigos míos como la mariposa de cristal que soñaba con ser oruga de agua, el gran Rey del país de los Flenípulos, las hojas de otoño que cantaban nanas al viento del este o a las cinco estrellitas del mundo de Ostronópolis. Pero, aunque tengo todo el tiempo en mi cartera, habrá otras ocasiones. Quiero que sepas que aquí está mi mundo y mi gente. Las normas que me gustan están aquí porque no existen y aparecen solo cuando la imaginación y el sentimiento lo necesitan. No hay fronteras ni ideologías. Sin embargo los seres de aquí nunca estamos de acuerdo y nuestro trabajo favorito es ir siempre contra la corriente y contra todos. ¡Verdaderamente es como partirse de risa! No hay guerras ni revoluciones pero guerreamos y revolucionamos compartiendo cada uno, cada país, cada universo su propio pedazo de la verdad. ¿Sabes que sucede entonces? De la unión de tantas ideas y opiniones contrapuestas tiene lugar una explosión (peor que la bomba atómica) pero en forma de carcajada (la carcajada universal) y empiezan a aparecer nuevos mundos de sueño, nuevas criaturas, sonidos, melodías y colores antes inexistentes. Y el gran carrusel de las polémicas sin políticas, de risas compartidas, de criaturas sin forma y eternas charlas de primavera vuelve a rodar y a rodar de este a oeste y de norte a sur. Los nuevos nacidos solo tienen un aprendizaje: ser ellos mismo, crear ellos mismos, ser diferentes y enviar besos a cada instante. Como el miedo no existe nadie duerme en horas de soledad sino que el dormir es común a todos porque todos somos y estamos con todos siempre respetando nuestra diversidad ¡Cuantas cosas más podría contarte! Debes sentir mareo y creerás que esto es absurdo pero existe y es real. Solo hay que aprender a volar, a reírse de uno mismo, a entender que el sistema (ese que tan atrapado os tiene) es la bazofia más hortera y ridícula que creó la historia humana.

Mañana cuando te levantes antes de la salida del Sol, ve y sube a un monte alto y observa como amanece; me verás pintar la aurora con una sonrisa y tejer finos suspiros de esperanza que te dedicaré. Recuerda que solo los peces muertos van a favor de la corriente y que la vida puede ser un cuento de hadas que tu puedes escribir. Si tu vida no es un cuento de hadas es porque otros la están escribiendo por ti. Supongo que algún día volveré, desde el interior de mis sueños. Besos y abrazos de tu amigo soñador.

15 de febrero de 2004

No comprender lo que ocurre

Nasrudín solía cruzar la frontera todos los días, con las cestas de su asno cargadas de paja. Como admitía ser un contrabandista, cuando volvía a casa por las noches, los guardas de la frontera le registraban una y otra vez. Registraban su persona, cernían la paja, la sumergían en agua, e incluso la quemaban de vez en cuando. Mientras tanto, su prosperidad aumentaba visiblemente.
Un día se retiró y fue a vivir a otro país, donde, unos años más tarde, le encontró uno de los aduaneros.
- Ahora me lo puedes decir, Nasrudín -le interpeló-. ¿Qué pasabas de contrabando, que nunca pudimos descubrirlo?
- Asnos- contestó Nasrudín.

Cuentos del Mulla (maestro) Nasrudín
Sobre la violencia con las mujeres - El síntoma que no cesa
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El fenómeno se presenta con mucha fuerza. Cada día son más los casos de maltrato doméstico. Pero ¿cuáles son sus causas?
Bueno, escuchemos a los obispos, o mejor todavía al dinosaurio de Fraga, que desde su feudo gallego nos ilustra: “La causa de todo está en el amor libre y la Revolución Sexual”
Pero seamos serios, dónde hay una voz autorizada, inteligente? Escuchemos a los que pueden aportar algo en este debate y no a los que se descalifican tan sólo abriendo sus fauces.

Qué está pasando?
El fenómeno es muy complejo, como suelen ser todos los fenómenos sociales.
Leamos a Castells, por ejemplo; existe un impacto producido por las nuevas condiciones de vida que está erosionando los roles familiares y la situación vital de millones de trabajadores. Lo que se ha dado en llamar la Nueva Economía, o el Capitalismo Global. El trabajo se ha vuelto precario, la capacidad adquisitiva no para de bajar y sin embargo, los bancos, las multinacionales y los que viven de la especulación (Constructores, prestamistas) no paran de medrar. Las familias viven endeudadas, dedicando una gran parte de sus ingresos a pagar las letras de la vivienda y/o el coche. Criar y mantener a los hijos exige cada vez más un esfuerzo que lastra y erosiona la convivencia. Sin la ayuda de los abuelos, criar hijos y trabajar se vuelve insufrible. Cada vez más dos sueldos se vuelven imprescindibles. En esta situación los hijos se educan con la televisión, los padres agobiados por los problemas materiales no pueden dedicarles el tiempo que quisieran.

Hay violencia en la familia, y no sólo de los hombres, también nuestros chavales asesinan jovencitas. Pero no es acaso nuestro mundo un torbellino de violencia institucionalizada? Miremos un telediario, por ejemplo, con esa violencia cotidiana de los Estados que inician y mantienen guerras preventivas. Contemplemos a nuestros políticos, cínicos vendedores de mentiras a los que votamos pese a quien pese. Y en el Cine, y en la TV, ¿cuáles son los programas que se ofrecen en “prime time”? pornografía sentimental, reality shows... Es obsceno el pecho de la Jackson? Y las declaraciones de un Fraga? O mejor todavía los comentarios de un obispo que tacha a los homosexuales de ser gente perversa mientras por otra parte tolera el abuso sobre niños. Qué desgracia, son culpables también ellos de excitar la sexualidad de sacerdotes enfermos por su falta de vida sexual?

Nuestro enfoque ha de ser ecológico y por tanto social, no meramente psicológico. No podemos empeñarnos en ver al asesino, al violador o al que maltrata como un fenómeno monstruoso de la naturaleza. Por debajo, si sabemos rascar, están las verdaderas causas que también son cómplices de esta violencia, de todas las violencias.

9 de febrero de 2004

Vidas sobre el tapete – Documentos TV. La 2
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Un miércoles más me dispongo a grabar mi programa favorito de la tele. Como todavía no controlo el vídeo, utilizo mi grabadora de voz Sony, la tecnología y sus inconvenientes.
El tema a priori es interesante, el mundo del juego y la vida de los jugadores profesionales de póker. Pero según va transcurriendo el documental voy perdiendo el entusiasmo.

Parece que los hermanos Pelayo son el argumento principal, incluso repiten escenas con el tal Pelayo que parecen sacadas de un tráiler cinematográfico.
Después aparece J.Carlos Mortensen, campeón del mundo de póker en Las Vegas en 1999. Su persona no es un ejemplo muy realista que se diga. No es tan fácil ganar en el póker.
El mismo nos da las claves en alguno de sus comentarios: “los jugadores prefieren que no se sepa que son buenos” El farol y el engaño por tanto son claves en el negocio.

El documental parece un verdadero panfleto sobre el mundo del juego profesional. Por un momento siento un deseo repentino de bajar al drugstore de la esquina y comprarme una baraja de póker. Qué hace la tonta de mi hermana trabajando en un pub los fines de semana y sin contrato? No seas burra, sólo tienes que matricularte en la escuela de Pelayo.

Todo el reportaje pasa de puntillas sobre el problema principal de fondo: la adicción al juego de los españoles y los intereses creados alrededor de ello. Treinta casinos, quinientos bingos y una burrada de máquinas traga perras son un ejemplo de lo que se cuece, el negocio del juego es junto con el de las armas y la prostitución uno de los más lucrativos que existen.

El mensaje del documental es falso y muy peligroso. La vida del jugador profesional es mucho más obscura y azarosa de lo que vemos en la pantalla. El mundo del juego tiene que ver más con lo marginal, el engaño y las redes mafiosas. La figura del jugador de póker que vemos en las películas es tan sólo un mito, por mucho glamour que tenga. En esa jungla se vive más del engaño y de los pimpollos a los que se logra enganchar, que de la verdadera competición o el juego entre caballeros.

Según se acerca el final del reportaje me va quedando peor sabor de boca. Qué propósito tiene? No será acaso atraer nuevos pimpollos, jugadores inexpertos al cerrado y marginal mundo del póker profesional? Adictos que llevados de su compulsión y de la fantasía del dinero fácil caen en la estafa y el engaño de jugadores sin escrúpulos? Me quedo con la duda.

Si quieren enterarse realmente de qué va el asunto, les recomiendo que vean la película “Juego de Luna” de Mónica Laguna.Una vez más el cine, el buen cine, refleja mejor la realidad que la información tendenciosa.
Un 0 para Documentos TV esta semana.

5 de febrero de 2004

Economía de caricias
Un complemento al cuento de los peluches


Reglas para mantener la escasez emocional:

1.- No des caricias si tienes para darlas.
Esta regla se explica por sí misma. Sencillamente significa que la gente no puede demostrar su afecto libremente.

2.- No pidas caricias cuando las necesites.
Esta regla también se explica por sí misma, y probablemente es la más idónea para la gente.

3.- No las aceptes aunque las quieras.
Este mandamiento no es tan corriente como los dos anteriores e impide que la gente acepte las caricias aunque las desee.

4.- No rechaces las caricias cuando no las quieras.
A la gente con frecuencia le dan caricias que, por una razón u otra, no desea. Las mujeres, pongamos por caso, que son consideradas como el "prototipo" de belleza, es decir, aquéllas que por desgracia son comparables al tipo de mujer imaginario que la revista Playboy promociona, sólo reciben caricias por su belleza.
A lo largo del tiempo, estas mujeres se cansan de recibir esta clase de caricias y lógicamente las rechazan. Además dicen que es muy desagradable que todo el mundo se fije exclusivamente en algo tan superficial como su imagen. Las que así piensan raramente, o casi nunca, tienen permiso para rechazar esta clase de caricias.

5.- No te des caricias a ti mismo.
Autoacariciarse, o lo que en el análisis transaccional se llama "jactarse", está prohibido. A los niños se les enseña que la modestia es el mejor método, y que autoalabarse y quererse a sí mismos es pecaminoso, vergonzoso y malo.

Los cinco mandamientos básicos anteriores son los que dan impulso a la economía de caricias que todo el mundo lleva en la cabeza y que garantizan la escasez de las mismas. Tal como ya hemos dicho anteriormente, la carencia crónica de caricias es la causante de las depresiones y del desamor.

STEINER, Claude M.
Los guiones que vivimos
Kairós. Barcelona,1992.

3 de febrero de 2004

Cuento porno

Cierto capitán de un cierto navio estaba enojado de ver su cubierta llena de esperma de los marineros que se masturbaban en cualquier lado.
Un día tomó la decisión de prohibir la puñeta aleatoria y bajó una orden por la que todos los marineros deberian saciar su angustia en un tonel que dejaría en el medio del barco, y después de lleno seria lacrado y arrojado al mar.

No demoro más que algunas horas para que el primer tonel estuviese completamente lleno y prontamente lo lacraron y lo tiraron al mar.
Algún tiempo después, un equipo de científicos, padres y teólogos fueron designados para esclarecer un misterio: en un convento aislado en una isla, donde vivían enclaustradas cientos de monjas de clausura, donde no habia ningún contacto con el mundo exterior, donde estaba prohibido el acceso a los hombres, casi todas las monjas estaban embarazadas.

Ya en la isla, los cientificos interrogan a la Madre Superiora:
- ¿Hace cuántos años que no entra un hombre, aparte de nosotros, a la isla?
- Hace ya cuatro décadas, señores - Respondió la Madre

Los cientificos continuaron...
- ¿Hubo algún hecho extraño, que les llamara la atención, en los últimos meses?
- Nada que pueda recordad... espere, hombre, si...
Hace pocos meses surgió en la playa un tonel lacrado lleno de parafina que creimos caído de algún navio carguero...
-¿Y que hicieron con esa parafina?
- Hombre, hicimos velas...


y si dios fuera MUJER
Viejos poemas
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"Colores"

Un julio fresco me atraviesa,
por la derecha el rojo río se derrama,
cabezas rotas en el agua,
carne tiritando por los suelos.

Esquizofrenicamente perdido
busco mi respuesta,
esperar...esperar...esperar.
¿Qué está pasando?
El humo rosa de una fábrica me cubre,
sosegadamente sigo vivo, ¿vivo?
lejos...lejos...lejos.

Imagínate:
cargado de preguntas en el cuello,
doblado en tensión dentro de mí,
sobrevivo.



"Nostalgía de la tierra"

Naturaleza
¿dónde estás?
te ansío
últimamente más que nunca te necesito.
Aquí:
muerte, colores fríos, dureza aún incluso en lo azulado.
No hay calor en tus días soleados mi tierra.
Qué miserables y fea te me apareces.

Verdad, Sentido
¿por qué me huís?
placer entrando simplemente por los ojos, ¡lo anhelo!

Silencio, grillos en la noche, mirar arriba y ver estrellas
no nubarrones y negrura.
Arboles, color, amor y compañía
¡cómo os deseo¡

(septiembre 198?)



"Once versos"

Recuerdo un cuerpo caliente
la noche de agosto.

Ella era pequeña
y dulce aveces.
La mirada verde,
con miedo en la cara,
qué lejos estábamos.

Me besó lejana,
con mis labios temblava,
hasta siempre me dijo,
y yo como si nada.



"Verano del 86"

Noche de agosto:
luna
silencio
música de grillos veraniega
olor de tierra, calor materno, abrazo de mujer enamorada.
La miro y ella me mira, qué ojos señor,
verde contra verde
luz y oscuridad
sonrisa de niño
¡mirada de mujer!



"Esther"

Había una vez
una chica ,
una chica tan especial,
que de mirarla tanto se embellecía.
Su piel era morena
y su voz embriagadora,
muy
muy embriagadora.
Dulce y profunda ,
como el sol de una tarde de verano,
ella me gustaba
pero no podía ser.

Sus manos finas y sutiles,
su cuerpo firme y cimbreante,
los ojos negros, podías perderte en ellos.

Era sensible y suave,
odiosa y fuerte,
vulgar y misteriosa,
escurridiza al fín.

A los veintiun-años paseaba por el mundo
y me la encontré.
Su voz caliente, mi ilusión un viejo, el futuro
terror.

Ya sé que no es Amor
pero cuánto me gustaría.
Si pudiera intentarlo,
si no estuviera él,
si yo le gustase a ella...
pero no puede ser.

(agosto de 1988, León)

31 de enero de 2004

* EL CUENTO DE LOS PELUCHES

Eráse una vez una pareja felíz,Pedro y María que tenían dos hijos, cuyos nombres eran Cristian y Judith. Para comprender lo felices que eran, es necesario conocer en qué situación vivían. En aquellos días, al nacer, todo el mundo recibía una pequeña y suave Bolsa de Peluche. Cualquiera podía sacar de la bolsa un Cálido Peluche. Había una gran demanda de Cálidos Peluches, porque todos los que recibían el regalo, sentían un calorcillo por todo el cuerpo. Los que no conseguían tener un Cálido Peluche corrían el peligro de coger una enfermedad de la espalda que les causaba temblores e incluso la muerte.

En aquellos días era fácil conseguir cálidos Peluches.
Si alguien deseaba tener uno, sólo tenía que decirte: "Quisiera tener un Cálido Peluche" , y en seguida sacabas de tu bolsa un Peluche como la mano de una niñita. Tan pronto el Peluche veía la luz del día, sonreía y se transformaba en un gran y afelpado Cálido Peluche. Entonces, al colocarlo en la espalda, en la cabeza o en el regazo de la persona, se acurrucaba y se derretía encima de la piel, produciendo una sensación de bienestar en todo el cuerpo. Unos a otros se pedían los Cálidos Peluches y, como eran gratuitos, no era ningún problema conseguir los suficientes. Al haber muchos, todos eran felices porque la mayor parte del tiempo sentían calor y suavidad.

Un día, una bruja mala se enojó mucho al ver que todo el mundo era feliz y nadie le compraba sus pócimas y ungüentos. La bruja, que era muy astuta, imaginó un plan perverso. Una hermosa mañana, mientras María estaba jugando con su hija, la bruja se deslizó junto a Pedro y le susurró al oído:
- Pedro, mira la cantidad de Peluches que María le están dando a Judith. De continuar así, no le quedará ninguno para ti.
Pedro quedó sorprendido. Se volvió hacia la bruja y le dijo:
- ¿Quieres decir que no encontraremos siempre un Peluche en nuestra bolsa cada vez que lo abramos?
Y la bruja contestó:
- Así es, tan pronto se acaben, ya no tendrás más.
Dicho esto, se marchó volando montada en su escoba, riendo y mofándose.
Pedro tomó muy en serio lo que la bruja le había dicho
y empezó a fijarse cada vez que María regalaba un cálido Peluche a alguien.
En realidad, estaba muy preocupado, porque le gustaban mucho los Peluches de María y no quería que los regalara. Creía que no era justo que María diera todos sus Peluches a los niños o a otras personas. Así es que empezó a quejarse cada vez que veía a María dándolos a otros y, como María le quería mucho, dejó de dar los cálidos Peluches a otros y los reservó para él.

Los niños vieron lo que estaba pasando y no tardaron en pensar que no estaba bien regalar Cálidos Peluches a otros cada vez que se los pedían o les venía en gana darlos. Ellos también se volvieron conservadores. Observaron a sus padres de cerca y, tan pronto vieron que uno de ellos daba demasiados Peluches a otros, empezaron a protestar. Les preocupaba que dieran tantos Peluches.
A pesar de que cuando los buscaban los encontraban en la bolsa, poco a poco se fueron convirtiendo en unos tacaños. La gente pronto se dio cuenta de la escasez de Cálidos Peluches y empezó a sentir que el calor disminuía. Algunas personas empezaron a temblar e incluso murieron a causa de la escasez. Cada vez acudía más gente a comprar, a pesar de su ineficacia, las pócimas y los ungüentos de la bruja.

El hecho es que la situación iba empeorando.
La bruja mala que observaba todo lo que estaba pasando, en realidad no quería que la gente muriera (puesto que los muertos no compran pócimas ni ungüentos), por lo tanto, imaginó otro plan. A todos les dio una bolsa semejante a la Bolsa de Peluche, salvo que ésta era fría y la de Peluche era cálida. Dentro de la bolsa de la bruja habían Higos Chumbos Fríos. Con estos Higos Chumbos la gente no se sentía arropada y suave, sino fría y pinchosa. Además, no curaban el temblor de la espalda. Por lo tanto, a partir de aquel momento, cuando alguien decía: "Quiero un Cálido Peluche", la gente, preocupada por la escasez, contestaba: "No puedo dártelo, pero ¿quieres un Higo Chumbo?" Algunas personas se reunían con la esperanza de conseguir un Peluche, pero al final acababan intercambiando un Higo Chumbo. Como consecuencia de ello, aunque no murieran muchas personas a causa de la escasez, se sentían infelices, frías y llenas de pinchos.

Desde que la bruja llegó, la situación se fue complicando, ya que la escasez de Peluches iba en aumento y, aunque habían sido tan gratuitos como el aire, pronto se convirtieron en algo extraordinariamente valioso. Ello fue la causa de que la gente hiciera cualquier cosa para conseguirlos. Antes de que la bruja llegara, la gente solía reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco, sin importarle quién daba a quién los Cálidos Peluches. Después de su llegada, las personas formaron parejas y reservaron los Peluches exclusivamente para ellas.

Las que, olvidándose de sí mismas, daban un Peluche a alguien, no tardaron en sentirse culpables porque sabían que su pareja tomaría a mal la falta de un Cálido Peluche. Y las que no podían encontrar a un compañero generoso, tenían que trabajar mucho para ganar el dinero que les permitiría comprarlos.
Hubo gente que al hacerse "popular" consiguió gran cantidad de Cálidos Peluches sin tener que devolverlos. Luego los vendía a los que "no eran populares" para que pudieran sobrevivir.

Sucedió también que mucha gente tomaba Higos Chumbos, que eran abundantes y gratuitos, los cubrían de pelusa blanca y los hacían pasar por Cálidos Peluches. Estas falsificaciones eran, en realidad, Peluches de Plástico que causaron todavía más problemas. Por ejemplo, era de suponer que si dos personas se reunían para intercambiar libremente Peluches de Plástico, tenían que estar contentos; sin embargo no eran felices. Como pensaban que habían intercambiado Cálidos Peluches, les desconcertaba sentirse fríos y pinchosos, ya que no habían caído en la cuenta de que lo que habían intercambiado eran, en realidad, Peluches de Plástico.Por consiguiente, la situación era catastrófica y todo empezó con la llegada de la bruja, quien hizo creer a todos que el día menos pensado abrirían la Bolsa y no encontrarían ningún Cálido Peluche.

Pasado un tiempo, llegó a este infeliz lugar una mujer joven de anchas caderas, nacida bajo el signo de Acuario. Al parecer, no sabía nada acerca de la bruja y no le preocupaba quedarse sin Cálidos Peluches. Los daba gratuitamente, incluso cuando no se los pedían. La llamaban la Mujer de las Caderas y la censuraban por meter en la cabeza de los niños la idea de que si se quedaban sin Peluches no debían preocuparse. Los niños estaban encantados y a gusto con ella, y empezaron a dar Cálidos Peluches cuando les venía en gana.

Los adultos, muy preocupados, decidieron promulgar una ley para proteger a los niños del despilfarro de Cálidos Peluches. Esta ley consideraba que dar Peluches de manera imprudente, sin tener licencia para ello, era un delito penal.. No obstante, a muchos niños no pareció importarles y, a pesar de la ley, continuaron dándose Cálidos Peluches cuando les apetecía hacerlo o cuando se los pedían. Como eran muchos, muchos niños, tantos como los adultos, daba la impresión de que se saldrían con la suya.

Los guiones que vivimos

29 de enero de 2004

Las fosas del olvido- Documentos TV2
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Estuve viendo un nuevo documental del siempre interesante Documentos TV. Aunque los temas que trata no siempre me convencen, esta vez valió la pena esperar. Tras el retraso habitual a que nos tiene acostumbrados la televisión, comenzó el programa.

Me pregunto cuánta gente habrá con familiares desaparecidos en nuestra Guerra Civil. deben ser muchos no?
Por ejemplo, yo mismo;
El hermano de mi abuelo, Juanito Plá, es nuestro particular fantasma familiar.
Era el pequeño y se llamaba Francisco Plá.

El tío Francisco, recuerdo haber visto una foto suya de adolescente, es uno de los muchos desaparecidos en el frente que probablemente fue enterrado en una fosa común, nadie sabe dónde.

Recuerdo que mi abuelo evitaba hablar del tema, supongo que no era agradable recordar esa época.
También fue enrolado pero tuvo más suerte. Como dice mi madre, tuvo una "buena guerra"!
No combatió en el frente pasando mucho tiempo en casa.

Quiero investigar sobre él. Sobre Francisco Plá.