15 de febrero de 2004

No comprender lo que ocurre

Nasrudín solía cruzar la frontera todos los días, con las cestas de su asno cargadas de paja. Como admitía ser un contrabandista, cuando volvía a casa por las noches, los guardas de la frontera le registraban una y otra vez. Registraban su persona, cernían la paja, la sumergían en agua, e incluso la quemaban de vez en cuando. Mientras tanto, su prosperidad aumentaba visiblemente.
Un día se retiró y fue a vivir a otro país, donde, unos años más tarde, le encontró uno de los aduaneros.
- Ahora me lo puedes decir, Nasrudín -le interpeló-. ¿Qué pasabas de contrabando, que nunca pudimos descubrirlo?
- Asnos- contestó Nasrudín.

Cuentos del Mulla (maestro) Nasrudín
Sobre la violencia con las mujeres - El síntoma que no cesa
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El fenómeno se presenta con mucha fuerza. Cada día son más los casos de maltrato doméstico. Pero ¿cuáles son sus causas?
Bueno, escuchemos a los obispos, o mejor todavía al dinosaurio de Fraga, que desde su feudo gallego nos ilustra: “La causa de todo está en el amor libre y la Revolución Sexual”
Pero seamos serios, dónde hay una voz autorizada, inteligente? Escuchemos a los que pueden aportar algo en este debate y no a los que se descalifican tan sólo abriendo sus fauces.

Qué está pasando?
El fenómeno es muy complejo, como suelen ser todos los fenómenos sociales.
Leamos a Castells, por ejemplo; existe un impacto producido por las nuevas condiciones de vida que está erosionando los roles familiares y la situación vital de millones de trabajadores. Lo que se ha dado en llamar la Nueva Economía, o el Capitalismo Global. El trabajo se ha vuelto precario, la capacidad adquisitiva no para de bajar y sin embargo, los bancos, las multinacionales y los que viven de la especulación (Constructores, prestamistas) no paran de medrar. Las familias viven endeudadas, dedicando una gran parte de sus ingresos a pagar las letras de la vivienda y/o el coche. Criar y mantener a los hijos exige cada vez más un esfuerzo que lastra y erosiona la convivencia. Sin la ayuda de los abuelos, criar hijos y trabajar se vuelve insufrible. Cada vez más dos sueldos se vuelven imprescindibles. En esta situación los hijos se educan con la televisión, los padres agobiados por los problemas materiales no pueden dedicarles el tiempo que quisieran.

Hay violencia en la familia, y no sólo de los hombres, también nuestros chavales asesinan jovencitas. Pero no es acaso nuestro mundo un torbellino de violencia institucionalizada? Miremos un telediario, por ejemplo, con esa violencia cotidiana de los Estados que inician y mantienen guerras preventivas. Contemplemos a nuestros políticos, cínicos vendedores de mentiras a los que votamos pese a quien pese. Y en el Cine, y en la TV, ¿cuáles son los programas que se ofrecen en “prime time”? pornografía sentimental, reality shows... Es obsceno el pecho de la Jackson? Y las declaraciones de un Fraga? O mejor todavía los comentarios de un obispo que tacha a los homosexuales de ser gente perversa mientras por otra parte tolera el abuso sobre niños. Qué desgracia, son culpables también ellos de excitar la sexualidad de sacerdotes enfermos por su falta de vida sexual?

Nuestro enfoque ha de ser ecológico y por tanto social, no meramente psicológico. No podemos empeñarnos en ver al asesino, al violador o al que maltrata como un fenómeno monstruoso de la naturaleza. Por debajo, si sabemos rascar, están las verdaderas causas que también son cómplices de esta violencia, de todas las violencias.

9 de febrero de 2004

Vidas sobre el tapete – Documentos TV. La 2
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Un miércoles más me dispongo a grabar mi programa favorito de la tele. Como todavía no controlo el vídeo, utilizo mi grabadora de voz Sony, la tecnología y sus inconvenientes.
El tema a priori es interesante, el mundo del juego y la vida de los jugadores profesionales de póker. Pero según va transcurriendo el documental voy perdiendo el entusiasmo.

Parece que los hermanos Pelayo son el argumento principal, incluso repiten escenas con el tal Pelayo que parecen sacadas de un tráiler cinematográfico.
Después aparece J.Carlos Mortensen, campeón del mundo de póker en Las Vegas en 1999. Su persona no es un ejemplo muy realista que se diga. No es tan fácil ganar en el póker.
El mismo nos da las claves en alguno de sus comentarios: “los jugadores prefieren que no se sepa que son buenos” El farol y el engaño por tanto son claves en el negocio.

El documental parece un verdadero panfleto sobre el mundo del juego profesional. Por un momento siento un deseo repentino de bajar al drugstore de la esquina y comprarme una baraja de póker. Qué hace la tonta de mi hermana trabajando en un pub los fines de semana y sin contrato? No seas burra, sólo tienes que matricularte en la escuela de Pelayo.

Todo el reportaje pasa de puntillas sobre el problema principal de fondo: la adicción al juego de los españoles y los intereses creados alrededor de ello. Treinta casinos, quinientos bingos y una burrada de máquinas traga perras son un ejemplo de lo que se cuece, el negocio del juego es junto con el de las armas y la prostitución uno de los más lucrativos que existen.

El mensaje del documental es falso y muy peligroso. La vida del jugador profesional es mucho más obscura y azarosa de lo que vemos en la pantalla. El mundo del juego tiene que ver más con lo marginal, el engaño y las redes mafiosas. La figura del jugador de póker que vemos en las películas es tan sólo un mito, por mucho glamour que tenga. En esa jungla se vive más del engaño y de los pimpollos a los que se logra enganchar, que de la verdadera competición o el juego entre caballeros.

Según se acerca el final del reportaje me va quedando peor sabor de boca. Qué propósito tiene? No será acaso atraer nuevos pimpollos, jugadores inexpertos al cerrado y marginal mundo del póker profesional? Adictos que llevados de su compulsión y de la fantasía del dinero fácil caen en la estafa y el engaño de jugadores sin escrúpulos? Me quedo con la duda.

Si quieren enterarse realmente de qué va el asunto, les recomiendo que vean la película “Juego de Luna” de Mónica Laguna.Una vez más el cine, el buen cine, refleja mejor la realidad que la información tendenciosa.
Un 0 para Documentos TV esta semana.

5 de febrero de 2004

Economía de caricias
Un complemento al cuento de los peluches


Reglas para mantener la escasez emocional:

1.- No des caricias si tienes para darlas.
Esta regla se explica por sí misma. Sencillamente significa que la gente no puede demostrar su afecto libremente.

2.- No pidas caricias cuando las necesites.
Esta regla también se explica por sí misma, y probablemente es la más idónea para la gente.

3.- No las aceptes aunque las quieras.
Este mandamiento no es tan corriente como los dos anteriores e impide que la gente acepte las caricias aunque las desee.

4.- No rechaces las caricias cuando no las quieras.
A la gente con frecuencia le dan caricias que, por una razón u otra, no desea. Las mujeres, pongamos por caso, que son consideradas como el "prototipo" de belleza, es decir, aquéllas que por desgracia son comparables al tipo de mujer imaginario que la revista Playboy promociona, sólo reciben caricias por su belleza.
A lo largo del tiempo, estas mujeres se cansan de recibir esta clase de caricias y lógicamente las rechazan. Además dicen que es muy desagradable que todo el mundo se fije exclusivamente en algo tan superficial como su imagen. Las que así piensan raramente, o casi nunca, tienen permiso para rechazar esta clase de caricias.

5.- No te des caricias a ti mismo.
Autoacariciarse, o lo que en el análisis transaccional se llama "jactarse", está prohibido. A los niños se les enseña que la modestia es el mejor método, y que autoalabarse y quererse a sí mismos es pecaminoso, vergonzoso y malo.

Los cinco mandamientos básicos anteriores son los que dan impulso a la economía de caricias que todo el mundo lleva en la cabeza y que garantizan la escasez de las mismas. Tal como ya hemos dicho anteriormente, la carencia crónica de caricias es la causante de las depresiones y del desamor.

STEINER, Claude M.
Los guiones que vivimos
Kairós. Barcelona,1992.

3 de febrero de 2004

Cuento porno

Cierto capitán de un cierto navio estaba enojado de ver su cubierta llena de esperma de los marineros que se masturbaban en cualquier lado.
Un día tomó la decisión de prohibir la puñeta aleatoria y bajó una orden por la que todos los marineros deberian saciar su angustia en un tonel que dejaría en el medio del barco, y después de lleno seria lacrado y arrojado al mar.

No demoro más que algunas horas para que el primer tonel estuviese completamente lleno y prontamente lo lacraron y lo tiraron al mar.
Algún tiempo después, un equipo de científicos, padres y teólogos fueron designados para esclarecer un misterio: en un convento aislado en una isla, donde vivían enclaustradas cientos de monjas de clausura, donde no habia ningún contacto con el mundo exterior, donde estaba prohibido el acceso a los hombres, casi todas las monjas estaban embarazadas.

Ya en la isla, los cientificos interrogan a la Madre Superiora:
- ¿Hace cuántos años que no entra un hombre, aparte de nosotros, a la isla?
- Hace ya cuatro décadas, señores - Respondió la Madre

Los cientificos continuaron...
- ¿Hubo algún hecho extraño, que les llamara la atención, en los últimos meses?
- Nada que pueda recordad... espere, hombre, si...
Hace pocos meses surgió en la playa un tonel lacrado lleno de parafina que creimos caído de algún navio carguero...
-¿Y que hicieron con esa parafina?
- Hombre, hicimos velas...


y si dios fuera MUJER
Viejos poemas
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"Colores"

Un julio fresco me atraviesa,
por la derecha el rojo río se derrama,
cabezas rotas en el agua,
carne tiritando por los suelos.

Esquizofrenicamente perdido
busco mi respuesta,
esperar...esperar...esperar.
¿Qué está pasando?
El humo rosa de una fábrica me cubre,
sosegadamente sigo vivo, ¿vivo?
lejos...lejos...lejos.

Imagínate:
cargado de preguntas en el cuello,
doblado en tensión dentro de mí,
sobrevivo.



"Nostalgía de la tierra"

Naturaleza
¿dónde estás?
te ansío
últimamente más que nunca te necesito.
Aquí:
muerte, colores fríos, dureza aún incluso en lo azulado.
No hay calor en tus días soleados mi tierra.
Qué miserables y fea te me apareces.

Verdad, Sentido
¿por qué me huís?
placer entrando simplemente por los ojos, ¡lo anhelo!

Silencio, grillos en la noche, mirar arriba y ver estrellas
no nubarrones y negrura.
Arboles, color, amor y compañía
¡cómo os deseo¡

(septiembre 198?)



"Once versos"

Recuerdo un cuerpo caliente
la noche de agosto.

Ella era pequeña
y dulce aveces.
La mirada verde,
con miedo en la cara,
qué lejos estábamos.

Me besó lejana,
con mis labios temblava,
hasta siempre me dijo,
y yo como si nada.



"Verano del 86"

Noche de agosto:
luna
silencio
música de grillos veraniega
olor de tierra, calor materno, abrazo de mujer enamorada.
La miro y ella me mira, qué ojos señor,
verde contra verde
luz y oscuridad
sonrisa de niño
¡mirada de mujer!



"Esther"

Había una vez
una chica ,
una chica tan especial,
que de mirarla tanto se embellecía.
Su piel era morena
y su voz embriagadora,
muy
muy embriagadora.
Dulce y profunda ,
como el sol de una tarde de verano,
ella me gustaba
pero no podía ser.

Sus manos finas y sutiles,
su cuerpo firme y cimbreante,
los ojos negros, podías perderte en ellos.

Era sensible y suave,
odiosa y fuerte,
vulgar y misteriosa,
escurridiza al fín.

A los veintiun-años paseaba por el mundo
y me la encontré.
Su voz caliente, mi ilusión un viejo, el futuro
terror.

Ya sé que no es Amor
pero cuánto me gustaría.
Si pudiera intentarlo,
si no estuviera él,
si yo le gustase a ella...
pero no puede ser.

(agosto de 1988, León)

31 de enero de 2004

* EL CUENTO DE LOS PELUCHES

Eráse una vez una pareja felíz,Pedro y María que tenían dos hijos, cuyos nombres eran Cristian y Judith. Para comprender lo felices que eran, es necesario conocer en qué situación vivían. En aquellos días, al nacer, todo el mundo recibía una pequeña y suave Bolsa de Peluche. Cualquiera podía sacar de la bolsa un Cálido Peluche. Había una gran demanda de Cálidos Peluches, porque todos los que recibían el regalo, sentían un calorcillo por todo el cuerpo. Los que no conseguían tener un Cálido Peluche corrían el peligro de coger una enfermedad de la espalda que les causaba temblores e incluso la muerte.

En aquellos días era fácil conseguir cálidos Peluches.
Si alguien deseaba tener uno, sólo tenía que decirte: "Quisiera tener un Cálido Peluche" , y en seguida sacabas de tu bolsa un Peluche como la mano de una niñita. Tan pronto el Peluche veía la luz del día, sonreía y se transformaba en un gran y afelpado Cálido Peluche. Entonces, al colocarlo en la espalda, en la cabeza o en el regazo de la persona, se acurrucaba y se derretía encima de la piel, produciendo una sensación de bienestar en todo el cuerpo. Unos a otros se pedían los Cálidos Peluches y, como eran gratuitos, no era ningún problema conseguir los suficientes. Al haber muchos, todos eran felices porque la mayor parte del tiempo sentían calor y suavidad.

Un día, una bruja mala se enojó mucho al ver que todo el mundo era feliz y nadie le compraba sus pócimas y ungüentos. La bruja, que era muy astuta, imaginó un plan perverso. Una hermosa mañana, mientras María estaba jugando con su hija, la bruja se deslizó junto a Pedro y le susurró al oído:
- Pedro, mira la cantidad de Peluches que María le están dando a Judith. De continuar así, no le quedará ninguno para ti.
Pedro quedó sorprendido. Se volvió hacia la bruja y le dijo:
- ¿Quieres decir que no encontraremos siempre un Peluche en nuestra bolsa cada vez que lo abramos?
Y la bruja contestó:
- Así es, tan pronto se acaben, ya no tendrás más.
Dicho esto, se marchó volando montada en su escoba, riendo y mofándose.
Pedro tomó muy en serio lo que la bruja le había dicho
y empezó a fijarse cada vez que María regalaba un cálido Peluche a alguien.
En realidad, estaba muy preocupado, porque le gustaban mucho los Peluches de María y no quería que los regalara. Creía que no era justo que María diera todos sus Peluches a los niños o a otras personas. Así es que empezó a quejarse cada vez que veía a María dándolos a otros y, como María le quería mucho, dejó de dar los cálidos Peluches a otros y los reservó para él.

Los niños vieron lo que estaba pasando y no tardaron en pensar que no estaba bien regalar Cálidos Peluches a otros cada vez que se los pedían o les venía en gana darlos. Ellos también se volvieron conservadores. Observaron a sus padres de cerca y, tan pronto vieron que uno de ellos daba demasiados Peluches a otros, empezaron a protestar. Les preocupaba que dieran tantos Peluches.
A pesar de que cuando los buscaban los encontraban en la bolsa, poco a poco se fueron convirtiendo en unos tacaños. La gente pronto se dio cuenta de la escasez de Cálidos Peluches y empezó a sentir que el calor disminuía. Algunas personas empezaron a temblar e incluso murieron a causa de la escasez. Cada vez acudía más gente a comprar, a pesar de su ineficacia, las pócimas y los ungüentos de la bruja.

El hecho es que la situación iba empeorando.
La bruja mala que observaba todo lo que estaba pasando, en realidad no quería que la gente muriera (puesto que los muertos no compran pócimas ni ungüentos), por lo tanto, imaginó otro plan. A todos les dio una bolsa semejante a la Bolsa de Peluche, salvo que ésta era fría y la de Peluche era cálida. Dentro de la bolsa de la bruja habían Higos Chumbos Fríos. Con estos Higos Chumbos la gente no se sentía arropada y suave, sino fría y pinchosa. Además, no curaban el temblor de la espalda. Por lo tanto, a partir de aquel momento, cuando alguien decía: "Quiero un Cálido Peluche", la gente, preocupada por la escasez, contestaba: "No puedo dártelo, pero ¿quieres un Higo Chumbo?" Algunas personas se reunían con la esperanza de conseguir un Peluche, pero al final acababan intercambiando un Higo Chumbo. Como consecuencia de ello, aunque no murieran muchas personas a causa de la escasez, se sentían infelices, frías y llenas de pinchos.

Desde que la bruja llegó, la situación se fue complicando, ya que la escasez de Peluches iba en aumento y, aunque habían sido tan gratuitos como el aire, pronto se convirtieron en algo extraordinariamente valioso. Ello fue la causa de que la gente hiciera cualquier cosa para conseguirlos. Antes de que la bruja llegara, la gente solía reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco, sin importarle quién daba a quién los Cálidos Peluches. Después de su llegada, las personas formaron parejas y reservaron los Peluches exclusivamente para ellas.

Las que, olvidándose de sí mismas, daban un Peluche a alguien, no tardaron en sentirse culpables porque sabían que su pareja tomaría a mal la falta de un Cálido Peluche. Y las que no podían encontrar a un compañero generoso, tenían que trabajar mucho para ganar el dinero que les permitiría comprarlos.
Hubo gente que al hacerse "popular" consiguió gran cantidad de Cálidos Peluches sin tener que devolverlos. Luego los vendía a los que "no eran populares" para que pudieran sobrevivir.

Sucedió también que mucha gente tomaba Higos Chumbos, que eran abundantes y gratuitos, los cubrían de pelusa blanca y los hacían pasar por Cálidos Peluches. Estas falsificaciones eran, en realidad, Peluches de Plástico que causaron todavía más problemas. Por ejemplo, era de suponer que si dos personas se reunían para intercambiar libremente Peluches de Plástico, tenían que estar contentos; sin embargo no eran felices. Como pensaban que habían intercambiado Cálidos Peluches, les desconcertaba sentirse fríos y pinchosos, ya que no habían caído en la cuenta de que lo que habían intercambiado eran, en realidad, Peluches de Plástico.Por consiguiente, la situación era catastrófica y todo empezó con la llegada de la bruja, quien hizo creer a todos que el día menos pensado abrirían la Bolsa y no encontrarían ningún Cálido Peluche.

Pasado un tiempo, llegó a este infeliz lugar una mujer joven de anchas caderas, nacida bajo el signo de Acuario. Al parecer, no sabía nada acerca de la bruja y no le preocupaba quedarse sin Cálidos Peluches. Los daba gratuitamente, incluso cuando no se los pedían. La llamaban la Mujer de las Caderas y la censuraban por meter en la cabeza de los niños la idea de que si se quedaban sin Peluches no debían preocuparse. Los niños estaban encantados y a gusto con ella, y empezaron a dar Cálidos Peluches cuando les venía en gana.

Los adultos, muy preocupados, decidieron promulgar una ley para proteger a los niños del despilfarro de Cálidos Peluches. Esta ley consideraba que dar Peluches de manera imprudente, sin tener licencia para ello, era un delito penal.. No obstante, a muchos niños no pareció importarles y, a pesar de la ley, continuaron dándose Cálidos Peluches cuando les apetecía hacerlo o cuando se los pedían. Como eran muchos, muchos niños, tantos como los adultos, daba la impresión de que se saldrían con la suya.

Los guiones que vivimos

29 de enero de 2004

Las fosas del olvido- Documentos TV2
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Estuve viendo un nuevo documental del siempre interesante Documentos TV. Aunque los temas que trata no siempre me convencen, esta vez valió la pena esperar. Tras el retraso habitual a que nos tiene acostumbrados la televisión, comenzó el programa.

Me pregunto cuánta gente habrá con familiares desaparecidos en nuestra Guerra Civil. deben ser muchos no?
Por ejemplo, yo mismo;
El hermano de mi abuelo, Juanito Plá, es nuestro particular fantasma familiar.
Era el pequeño y se llamaba Francisco Plá.

El tío Francisco, recuerdo haber visto una foto suya de adolescente, es uno de los muchos desaparecidos en el frente que probablemente fue enterrado en una fosa común, nadie sabe dónde.

Recuerdo que mi abuelo evitaba hablar del tema, supongo que no era agradable recordar esa época.
También fue enrolado pero tuvo más suerte. Como dice mi madre, tuvo una "buena guerra"!
No combatió en el frente pasando mucho tiempo en casa.

Quiero investigar sobre él. Sobre Francisco Plá.